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Presentamos a continuación -de manera textual- la entrada de Julián Huertas Cárdenas, estudiante de la Maestría en Derecho Internacional de la Universidad de La Sabana, sobre el fallo de la Corte Internacional de Justicia por la demanda de Perú contra Chile, publicada en febrero de 2014 en su blog de El Espectador, Tibet de Suramérica.

 

 

El pasado lunes 27 de enero la Corte Internacional de Justicia (CIJ), la misma que decidió el litigió entre Colombia y Nicaragua en noviembre de 2012, emitió el fallo* que resuelve de manera definitiva la demanda de Perú contra Chile, instaurada en enero de 2008. Para entender esta disputa (que podría tener un efecto ejemplarizante en la tensa relación colombo-nicaragüense) debemos remontarnos a la Guerra del Pacífico (1879-83), en la cual Chile tomó el poder de sus aún hoy provincias norteñas -que pertenecían a Perú- y en la que también, asunto de otra demanda ante el mismo Tribunal, Bolivia perdió su único litoral marítimo. Así, para muchos observadores no se trataba sólo de una controversia jurídica, sino de un asunto de orgullo nacional que Perú parece haber redimido, al menos de forma parcial.

 

El Estado peruano reclamaba 38.000 kilómetros cuadrados de Océano Pacífico, para la cual sostuvo la inexistencia de un tratado que delimitara la frontera con Chile y solicitó a la Corte Internacional de Justicia que la estableciera. Por su parte, Chile sostuvo que dicha frontera ya había sido determinada en tratados bilaterales anteriores al litigio. Para el país austral, la frontera marítima debía corresponder al paralelo geográfico que cruza el “Hito 1”, mientras que Perú solicitó a la Corte fijar las respectivas zonas marítimas a partir de una línea desde “Punto Concordia” y equidistante de las líneas de base de ambas partes, hasta un punto ubicado a 200 millas desde esas mismas líneas de base. Junto con esta pretensión, Perú reivindicó para sí el llamado “triángulo externo” que está situado dentro del límite de 200 millas de Perú y por fuera del límite de 200 millas marinas de Chile.

 

En su fallo, la Corte estableció que es a partir del paralelo que va al oeste desde Hito 1 (defendido por Chile), y no desde Punto Concordia, donde se forma la frontera para las primeras 80 millas náuticas desde la costa, aspecto del fallo celebrado por Sebastián Piñera. Más allá de ese punto, los magistrados del Tribunal Internacional establecieron una nueva frontera equidistante que va hacia el suroeste (tal como Perú reclamaba). Finalmente, si bien la CIJ definió el curso de la frontera marítima, no se encargó de establecer sus coordenadas y dejó esta tarea a los dos países para que las determinaran siguiendo los lineamientos del fallo y en un espíritu de buena vecindad. Tal como lo reconoció el mandatario chileno,  la decisión del pasado lunes 27 obliga a Chile a ceder derechos económicos en una zona de aproximadamente 22000 km2 al oeste de la milla 80:

 

Limites-chile-Peru-CIJ

Aunque una primera mirada a la decisión tomada por la Corte Internacional de Justicia da como “ganador” al Estado de Perú, dicha victoria debe ser matizada en varios sentidos ya que el Gobierno peruano esperaba ganar mucho más. De hecho, la mayoría de los recursos naturales marinos de esa zona permanecen en poder de Chile y algunos peruanos perciben la decisión sólo como un trofeo simbólico. La zona disputada es una de las pesquerías más ricas en el planeta y cuya industria, solo en Perú, produce 200 millones de dólares cada año.

 

A pesar de la pérdida, la reacción del Gobierno chileno ha sido serena y comprensiva de la obligatoriedad del fallo, si bien como es lógico ha manifestado su pesar y ha afirmado la implementación gradual de la decisión. En sus primeras declaraciones después de la lectura del fallo, Sebastián Piñera celebró que después de muchas décadas de incertidumbre, Chile podía tener claridad sobre un asunto tan sensible. La presidenta electa Michelle Bachelet ha acompañado a Piñera y no ha querido politizar el fallo, aun cuando será ella quien tendrá que aplicarlo. Así mismo, los partidos políticos de Chile han rodeado al gobierno saliente y dan a entender que se trata de un asunto de Estado y no de política parroquial. Un elemento final pero no menos importante es el peso de la relación comercial entre ambos países, quienes son miembros de la Alianza del Pacífico y están interesados en mantener sus buenas relaciones. Según datos de The Economist, el comercio entre Perú y Chile supera los $3.000 millones dólares al año. Empresas chilenas como la aerolínea LAN han invertido más de $ 13.000 millones de dólares en Perú y el volumen de la inversión peruana en Chile es de casi $1.000 millones dólares.

 

Desde la perspectiva colombiana, y aun reconociendo que la disputa Perú – Chile es distinta a lo ocurrido entre nuestro país y Nicaragua, hay muchos elementos aleccionadores en los sucesos de esta semana que podrían ayudar a solucionar la difícil relación de Colombia con el Gobierno de Daniel Ortega. Ya es hora de cerrar este capítulo de forma sincera entre las partes. Lo único cierto es que el derecho internacional, las relaciones internacionales y tribunales como la CIJ están cambiando todo, desde el escenario económico hasta la configuración territorial del continente. Colombia debe estar preparada para asimilar y enfrentar este nuevo mundo.

 

 

* El texto de la decisión se encuentra en la página de la CIJ . También se puede encontrar una traducción no oficial del fallo que será publicada en el próximo volumen del Anuario Colombiano de Derecho Internacional – ACDI, realizada por académicos como el Profesor Ricardo Abello Galvis (recientemente nombrado como árbitro de la Corte Permanente de Arbitraje) y jóvenes estudiosos del Derecho Internacional como Nicolás Córdoba Pineda. Para acceder a la traducción del fallo, click acá.

 

 

** Por Julián Huertas. Profesor universitario y co-fundador de la Asociación Colombiana de Estudiantes de Derecho Internacional (ACEDI – CILSA), http://www.acedicilsa.com. Abogado de la Universidad del Rosario y estudiante de la Maestría en Derecho Internacional de la Universidad de La Sabana. @JulianHuertas_C

 

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