Reproducimos en nuestro blog la publicación de Julián Huertas Cárdenas, estudiante de la Maestría en Derecho Internacional de la Universidad de La Sabana, en el diario El Tiempo hace algunas semanas. A continuación transcribimos la nota del Prof. Huertas (click acá para ir la página original de El Tiempo).


 

Los efectos de no estar en el Acuerdo de la Asociación Transpacífica

El pasado lunes 5 de octubre se firmó el Acuerdo de Asociación Transpacífica – ATP (Trans-Pacific Partnership – TPP). La alianza comercial que permitirá a 12 países entre estos tres latinoamericanos, generar un nuevo escenario que impulsará sus economías en tiempos globales difíciles.

En Colombia esta solo fue una noticia ajena a inicios de la semana pasada, una foto en la que no aparecimos y que, seguramente, habría cambiado los cálculos de crecimiento económico para las próximas décadas. Al contrario, en Estados Unidos, su presidente lo consideró como un logro que le permitirá reafianzar la influencia de su país en una zona que China considera prioritaria para su desarrollo, además de los miles de empleos que se espera generar.

Pero ¿qué tan grave es no estar en este nuevo club? La Asociación Transpacífica (ATP) es el acuerdo de libre comercio más ambicioso que ha visto el mundo en los últimos años. Sumadas las poblaciones de los países, llegan a ser más de 800 millones de potenciales consumidores que representan el 40 por ciento del comercio internacional. La magnitud de estas cifras se explica por los miembros parte de la Asociación: Estados Unidos, Canadá, Japón y Australia, Chile, México, Perú, Singapur, Nueva Zelanda, Brunei, Malasia y Vietnam.

 

Es cierto que faltan varias naciones, en especial China, la cual ha visto con recelo este acuerdo que Estados Unidos impulsa en su espacio vital. De hecho, Michael Froman, el líder del equipo negociador norteamericano, ha resaltado que la alianza busca escribir las reglas del comercio internacional en Asia a fin de evitar que otros –como China– lo hagan en su lugar. El tratado de la ATP, que ahora deberá ser ratificado por los firmantes, no solo es un acuerdo que elimina obstáculos comerciales, sino un paquete exhaustivo que regula cuestiones como la propiedad intelectual, el cuidado al medioambiente y las relaciones laborales, entre otros. Así mismo, esta clase de asociaciones no solo constituye un instrumento comercial, sino también político. No solo se están modificando los aranceles de 12 países; también se están moviendo las fichas en el tablero de la geopolítica.

Ahora, ¿qué tienen en común estas 12 naciones y por qué Colombia no aparece allí? Además de estar en la cuenca del Pacífico, los Gobiernos de la ATP se la han jugado por disminuir las barreras arancelarias para dinamizar sus economías. Constituyen modelos que desconfían del proteccionismo y abrazan políticas liberales. Así, el proyecto de una zona de libre comercio en el Pacífico se comenzó a materializar cuando, en 2005, Chile y otros tres países firmaron el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (Acuerdo P4). En ese momento, Colombia no se quiso subir al tren que Chile le propuso, debido, en buena parte, a presiones del gremio de la agricultura. De esta manera, las negociaciones comenzaron sin nuestro país.

Desde 2008, varios países comenzaron a unirse a este acuerdo hasta consolidarse el grupo de los 12 que firmó el acuerdo la semana pasada en Atlanta.

Desde 2010, Colombia ha manifestado su interés en ser parte de la ATP, pero no se lo permitieron porque antes debe cumplir un requisito esencial: suscribir un tratado comercial con algún país asiático para poder ser parte del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC). Aunque nuestro país ya firmó el TLC con Corea del Sur y fue aprobado en el Congreso, falta el visto bueno de la Corte Constitucional, donde los votos están empatados 4-4 y será decidido por un conjuez (según se ha sabido, es César Rodríguez Garavito). En otras palabras, Colombia lo apostó todo al Atlántico (TLC con Estados Unidos y Europa), así como a la Alianza del Pacífico, otro acuerdo de libre comercio suscrito con Chile, México y Perú.

Llama la atención que nuestro país, siendo uno de los miembros fundadores de la Alianza del Pacífico -que paradójicamente está diseñada como plataforma para saltar a Asia uniendo fuerzas- haya dejado pasar la oportunidad de la ATP. El país que hace unos años comenzó a proyectarse a sí mismo (al menos en el discurso) como un “líder regional”, ha quedado rezagado frente a naciones semejantes de la región. Aún es posible adherirse al Acuerdo, pero ello tomará tiempo y no habrá oportunidad de negociar las condiciones. Mientras que Perú, México y Chile han sabido diversificar sus exportaciones sin limitarse a Estados Unidos y Europa, Colombia se ha concentrado en el Atlántico y ha olvidado el océano que descubriera Vasco Núñez de Balboa hace más de 500 años.

De igual manera, en épocas de crecimiento anual inferior al 3 por ciento, Colombia no puede darse el lujo de quedar excluido de este acuerdo. ¿Por qué razón un inversionista extranjero pensaría en nuestro país, cuando tiene al menos tres naciones semejantes que exportan en condiciones favorables a Asia? Por supuesto, no es suficiente suscribir acuerdos de libre comercio.

 

Los críticos de las vapuleadas políticas “neoliberales” -junto con los empresarios- tienen razón al señalar el sinsentido de contar con beneficios arancelarios en otros países, pero no poder sacar los productos por el puerto de Buenaventura. El olvido histórico del Pacífico colombiano por parte del Estado es materia de otra reflexión, pero mientras no haya infraestructura y condiciones propicias para la industria y el campo, serán poco aprovechables acuerdos como la Alianza del Pacifico y, en su momento, la Asociación Transpacífica.

A pesar de la crítica situación de la infraestructura, las cargas tributarias a los empresarios y la deteriorada situación de seguridad en el país, los gobiernos nacionales deben proyectar el crecimiento del país a mediano y largo plazo. La Ministra de Comercio confía en que ser parte de la Alianza del Pacífico nos ayudará a adherirnos más rápidamente al Acuerdo ATP.

Amanecerá y veremos si el tren del Pacífico aún espera a una Colombia que, ahogada por sus luchas internas, no ha tenido tiempo de mirar hacia el siglo XXI.

Link original:

http://www.eltiempo.com/economia/indicadores/colombia-no-entro-en-acuerdo-de-asociacion-transpacifica-atp/16404183

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