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En el conversatorio tipo Brown Bag Lunch, el doctor Pablo González presentó su libro resultado de su tesis de doctorado sobre el Control de convencionalidad: The doctrine of Conventionality Control Between Uniformity and legal pluralism in the Inter-American Human Rights System.  

La doctrina del Control de Convencionalidad fue mencionada por primera vez en el caso Almonacid Arellano vs. Chile, en donde la Corte Interamericana vio la necesidad de que los jueces de los Estados deberían tener, además de un parámetro de constitucionalidad, uno de convencionalidad, refiriéndose a la Convención Americana de Derechos Humanos (CADH). El profesor afirma que los jueces deben ser los primeros en aplicar la doctrina en el ámbito internacional.

Esta doctrina merece tres críticas, la primera es que carece de fundamento jurídico, no habría obligación internacional para hacerla, allí propone el estudio de los artículos 1.1, 2 de la CADH, así como del artículo 26 y 27 de la Convención de Viena del Derecho de los Tratados de 1969.

La segunda es que atenta en contra de pretensiones de universalidad de la protección a los Derechos Humanos, por ejemplo, Canadá y USA van a mantener su postura en no reconocer la jurisdicción de la Corte.

La tercera es que atenta contra la naturaleza subsidiaria del Sistema Interamericano de Derechos Humanos(SIDH), además de existir mucho poder en los pocos jueces que conforman la Corte.

La pregunta obligada sería, ¿se pueden responder estas críticas? La respuesta es que hay argumentos de como sí es posible hacerlo.

Ante el estudio del control de convencionalidad, es importante estudiar el asunto desde los dos puntos de vista, el nacional y el internacional. En este sentido, uno de los retos es acercar el derecho nacional y el internacional.  El control de convencionalidad abona para cerrar la brecha, pero hay que tomar con mucha seriedad que los Estados son distintos y que hay que proteger los Derechos Humanos.

Respondiendo algunas preguntas del público, el profesor afirmó que la doctrina del Margen Nacional de Apreciación no está contemplada por la Corte y en su interior, los debates que existen son de pasillo.

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