¿Alguna vez te has preguntado si hay una consecuencia legal cuando un futbolista sale positivo en un control de dopaje por cocaína o cuando se soborna a un juez en unos Juegos Olímpicos y este acepta? La respuesta es sí. Tal vez los casos más sonados son aquellos en los que los deportistas siempre resultan ganadores dentro de sus disciplinas; por lo mismo, cuando cometen una falta, ponen en duda todos sus logros. Es así cuando estas acciones se entienden como faltas deportivas graves y es necesario que se lleven ante un tribunal.

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Los abogados Edgardo Muñoz, experto en international law, arbitration y sports law, y Andrés Tamayo, de la Dimayor, respondieron cómo se resuelven las controversias deportivas en la más reciente versión de la serie Brown Bag Lunch de la Maestría en Derecho Internacional: “Resolución de conflictos deportivos”. Allí dieron a conocer algunos casos relevantes.

Este año, antes del Mundial de Fútbol de Rusia, la selección de Perú, la cual llevaba 32 años sin ir a este evento deportivo, estuvo a punto de perder a Paolo Guerrero, uno de sus jugadores más reconocidos. La situación se dio después de que el jugador salió positivo por benzoilecgonina en un control de dopaje, fundamental para detectar el consumo de cocaína. La FIFA le impuso un año de sanción; sin embargo, el caso se llevó a la comisión de apelación de la FIFA y, finalmente, el veredicto cambió a solo seis meses de sanción, lo que le permitió al jugador participar en el Mundial. Esto se logró después de que la Federación de Fútbol de Perú se asesoró con abogados expertos en el código civil suizo para lograr la nulidad de laudo que había impuesto la sanción.

Otro caso fue el de Alberto Contador, famoso ciclista, quien en el 2010 dijo que salió positivo en un control de dopaje por clembuterol —sustancia que permite aumentar la masa muscular—, después de haber comido un solomillo de ternera intoxicado. Finalmente, fue sancionado por el Tribunal de Arbitraje Deportivo, “al no haberse encontrado suficiente evidencia de la procedencia de la sustancia”, por lo que se le impuso una sanción de dos años de suspensión para participar en competencias deportivas.

Por otra parte, Muñoz explicó que representó a 20 jueces rusos que presuntamente habían hecho trampa en su examen para participar en los Juegos Olímpicos. La acusación se presentó luego de que estos obtuvieran notas casi perfectas. A pesar de que se trataba de una situación sospechosa y se les acusó de haber obtenido los exámenes antes de la investigación, no pudo comprobarse el hecho ante ningún tribunal. Esta es otra evidencia que se suma a la experiencia de un derecho internacional con impacto en la vida cotidiana.

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